Premio a la Excelencia en Ingeniería en la FIRST LEGO League
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El equipo de robótica del colegio —Hijas de la Caridad de Begoña— ha sido distinguido con el Premio a la Excelencia en Ingeniería en la reciente edición de la FIRST LEGO League (FLL) Euskadi, celebrada en la sede de Bilbao, en la Universidad de Deusto. Este galardón sitúa al colegio entre los centros de referencia en el ámbito de la tecnología y la robótica educativa a nivel regional.

Unos primeros momentos de tensión
La jornada fue larga e intensa: siete horas de concentración máxima, con los nervios a flor de piel. Al tratarse de nuestra primera participación, la inexperiencia se hacía notar. Al inicio, la desorientación fue inevitable; nos sentíamos pequeños ante el despliegue de medios y la presencia de equipos veteranos con robots imponentes. Además, nos encontrábamos en una de las sedes de mayor nivel del país: la Universidad de Deusto, de donde suelen salir finalistas tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo, no nos dejamos intimidar. Pronto observamos que, en la FIRST LEGO League, la estética no siempre es sinónimo de eficacia. Algunos robots lucían espectaculares, pero carecían de la eficiencia necesaria sobre la pista. Fue en ese momento cuando decidimos confiar en nuestro diseño y en el plan estratégico que habíamos trazado semanas atrás, enfocándonos exclusivamente en una ejecución limpia y precisa.
Lo que vivimos después fue la consolidación de un auténtico equipazo. El compañerismo, la disposición absoluta y una motivación contagiosa se adueñaron del grupo. Ese día, las voluntades de todos los integrantes se alinearon de forma mágica para ofrecer su mejor versión. El resultado no fue solo un robot eficiente, sino la demostración de que, con enfoque y unidad, nuestro centro puede competir al más alto nivel técnico.
La competición y la defensa

Primera ronda
Llegó la hora de la verdad: el momento de competir. Pantallas gigantes, cámaras de televisión, entrevistas… No estábamos preparados para ese escenario. Sabíamos que, por nuestra inexperiencia, habría aspectos de la competición que solo descubriríamos allí, y así fue. No pudimos participar en la primera ronda por desconocer una restricción específica al inicio de la misión. Aun así, nuestra moral no se resintió. Tocaba defender nuestros proyectos; era el momento de demostrar el trabajo realizado.
Defensa
Durante la defensa, los alumnos estaban muy nerviosos, y no era para menos: cuatro jueces —profesores universitarios o ingenieros— analizaban cada detalle del robot, la estrategia, la programación y el proyecto de innovación, sin dejar nada sin preguntar. Fue, sin duda, un excelente entrenamiento de cara a futuras defensas en la universidad. Aun así, no se dejaron intimidar: expusieron y respondieron con solvencia y profesionalidad. El jurado reconoció que ambos proyectos les habían gustado mucho y valoró muy positivamente su trabajo.
Escape Room realizado para el proyecto de innovación.
Segunda ronda
Esta vez sí: tras aprender de los errores, pudimos competir. Un pequeño fallo nos impidió alcanzar todos los puntos previstos, pero el robot rindió a buen nivel. Logramos un meritorio puesto en la mitad superior de la clasificación.

Tercera ronda
Muy similar a la segunda ronda. Aunque obtuvimos una mejor puntuación, el desconocimiento en la interpretación de ciertas normas nos penalizó en precisión. Lección aprendida de cara a futuras competiciones.
El Premio a la Excelencia en Ingeniería

Sabíamos que habíamos hecho un buen trabajo. También éramos conscientes de que no habíamos ganado la competición: hubo un par de equipos que destacaron especialmente en la pista, con puntuaciones muy altas y robots muy elaborados.
Lo que no esperábamos era escuchar el nombre de nuestro colegio en la gala de premios. Recibimos el Premio a la Excelencia en Ingeniería, entregado por la empresa ULMA, uno de los más valorados de la jornada. Un reconocimiento a un trabajo ingenieril riguroso: correcta identificación de problemas, optimización de recursos, iteración basada en principios de ingeniería y desarrollo de una solución eficiente. Un premio de gran nivel, por el que compiten los mejores centros educativos.

Un triunfo de toda la comunidad
Este éxito no pertenece solo a los integrantes del equipo; es el resultado del apoyo de las familias, la dedicación de los entrenadores y la apuesta del colegio por las vocaciones STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas).
Ver a nuestros alumnos explicar con seguridad conceptos de ingeniería ante expertos profesionales nos confirma que el futuro está en buenas manos. ¡Begoña Ikastetxea ya tiene su lugar en el mapa de la robótica de élite!
¡Zorionak equipo! ¡A por el próximo desafío!





